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Sí. Seguimos con el sr. Lovecraft y sus relatos. Aunque en este caso no se trata de relatos sobre Dioses Antiguos, sino sobre una especie de doctor Frankenstein a lo macabro. El título del relato es Herbert West: Reanimador, y dado que ya han expirado los 70 años de rigor de la muerte del sr. Lovecraft, ahora su obra es de dominio público. En el enlace anterior se encuentran seis URLs, una por cada capítulo de este relato breve, traducidos todos al español.

Ah, qué bonito es empezar la semana con relatos así...

«West y yo hacíamos trabajos de postgraduación en el curso de verano de la Facultad de Medicina de la Universidad Miskatonic, y mi amigo había adquirido gran notoriedad debido a sus experimentos encaminados a la revivificación de los muertos. Tras la matanza científica de innumerables bestezuelas, la monstruosa labor quedó suspendida aparentemente por orden de nuestro escéptico decano, el doctor Allan Halsey; pero West había seguido realizando ciertas pruebas secretas en la sórdida pensión donde vivía, y en una terrible e inolvidable ocasión se había apoderado de un cuerpo humano de la fosa común, transportándolo a una granja situada a otro lado de Meadow Hill»

El cuento, como suele ser habitual en Lovecraft, es relatado por un narrador anónimo de nombre y en primera persona, y cuenta las experiencias de éste, estudiante de Medicina en la Universidad de Miskatonic (ciudad de Arkham) a principios del siglo XX. Allí se hizo amigo de otro estudiante, un chico brillante llamado Herbert West, que estaba obsesionado con realizar experimentos orientados a estudiar la reanimación de los muertos y su recuperación completa. Obviamente, para ello, no sólo necesitaría contar con especímenes animales muertos, sino también con cadáveres humanos. Por supuesto, esto horrorizó a las autoridades de la Universidad, que le prohibieron tajantemente realizar ese tipo de experimentos. Sin embargo, West y su amigo el narrador decidieron recurrir a sus propios recursos para llevar a cabo los experimentos prohibidos...

En seis capítulos, que van contando lentamente los, digamos, progresos de West en su labor reanimadora, Lovecraft va poco a poco desarrollando la corrupción moral del personaje de West y su obsesión investigadora, que hace que vea a los humanos como poco más que especímenes sobre los que realizar sus macabros experimentos; hasta llegar a un clímax bastante salvaje en el que la situación empieza a encontrarse en un estado cada vez más inestable, y los protagonistas empiezan a temer que sus acciones tengan consecuencias imprevistas...

Sólo por esa evolución en los personajes (por un lado el doctor West y su cada vez mayor obsesión y degradación moral; y por otro lado el narrador, que pasa de un estado de asustada curiosidad morbosa al terror más absoluto) ya merece la pena leer este relato. Puede que a día de hoy no suene demasiado terrorífico, pero en su época (1.922) tuvo que ser francamente aterrador. Y además, es una de las obras de Lovecraft que no desarrolla la mitología ni el panteón de dioses; así que es una agradable variación en la de por sí siempre agradable lectura de los relatos de Lovecraft.

Por cierto, para los cinéfilos que os lo estéis preguntando: sí, este relato es el origen de las tres películas de Re-animator que existen. Y el tito Rinze añade alguna otra peli más, indirectamente relacionada con la historia.

Dado que el día sigue siendo tan gris como el de ayer, creo que ésta puede ser una gran lectura que complemente a la recomendación de ayer.